Fueron apoyadas por la pastoral de la mujer de la iglesia Católica de Dolores, que fueron los organizadores del programa.
Vivieron en la comunidad de lunes a viernes y solo venían el fin de semana para hacer informes para el colegio. Fue una experiencia muy buena para ellas y terrible a vez. Cuando iniciaron la práctica estaba lloviendo y el pick up que las llevaba, que es el medio de transporte de esas comunidades, a veces se atascaba en el lodo y ellas y los demás pasajeros tenían que ayudar a sacar el carro para poder seguir el viaje. Pero están contentas y agradecidas por la oportunidad de haber compartido sus conocimientos con esa mujeres.
El jueves fue la clausura del programa y la exposición de todo lo que se hizo durante ese tiempo. Algunas mujeres lloraron de agradecimiento para ellas, porque ahora se dan cuenta que pueden hacer muchas cosas y que si no fuera por el sacrificio de ellas nunca hubieran podido hacer tantas cosas.
© Copyright 2006-2007 Stichting Internationale Kinderhulp, The Netherlands